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Brunch

Qué es el brunch y de dónde viene

Ni desayuno ni comida: las dos cosas a la vez. La historia de una costumbre que nació en Inglaterra, triunfó en Nueva York y hoy llena terrazas en Barcelona.

Una palabra inventada

La palabra brunch es una combinación de dos términos ingleses: breakfast, desayuno, y lunch, almuerzo o comida. Designa una comida que se hace a media mañana o a primera hora de la tarde y que mezcla platos propios del desayuno, como huevos, tostadas o tortitas, con otros más contundentes, propios del mediodía. Es, en esencia, una forma de sustituir dos comidas por una, sin prisas y normalmente en compañía.

Hoy el brunch se asocia a los fines de semana, a las mañanas sin despertador y a las mesas llenas de platos para compartir. Pero la idea tiene más de un siglo de historia.

Brunch casero de domingo en la cocina con cafetera, fruta y manos de amigos

El origen británico

El primer uso conocido de la palabra se atribuye a un artículo publicado en Inglaterra a finales del siglo XIX, en 1895, por el escritor Guy Beringer. En él proponía sustituir la pesada comida posterior a la misa del domingo por una comida más ligera y tardía, servida a media mañana, que combinara el desayuno y el almuerzo. Su argumento era sencillo: una comida así permitía dormir más el domingo, especialmente después de una noche de sábado animada, y resultaba más agradable y sociable. En sus palabras, el brunch hacía la vida más alegre.

La idea tardó en extenderse, pero la palabra sobrevivió y empezó a aparecer poco a poco en la prensa británica y estadounidense de principios del siglo XX.

El salto a Estados Unidos

Fue en Estados Unidos donde el brunch se convirtió en una costumbre popular. Durante las décadas de 1930 y 1940 los grandes hoteles empezaron a ofrecer brunch los domingos, en parte porque muchos restaurantes cerraban ese día y en parte porque la costumbre de ir a misa temprano dejaba a mucha gente con hambre a media mañana. Las estrellas de cine que viajaban en tren entre costa y costa, y que paraban en Chicago, también contribuyeron a popularizarlo: los hoteles les ofrecían comidas tardías al estilo del brunch, y la moda se extendió.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el brunch se convirtió en un ritual de fin de semana, sobre todo en ciudades como Nueva York. Allí nacieron o se popularizaron algunos de los platos más asociados al brunch, como los huevos Benedict, con huevo escalfado y salsa holandesa sobre un muffin inglés, o los bagels con salmón ahumado y queso crema, herencia de la comunidad judía de la ciudad.

El brunch llega a Europa

En Europa continental el brunch empezó a ganar popularidad a finales del siglo XX, y en España se ha extendido sobre todo en los últimos años. Las grandes ciudades, con Barcelona y Madrid a la cabeza, han visto abrir decenas de locales especializados, y muchos restaurantes han incorporado cartas de brunch o menús de fin de semana. Su éxito tiene que ver con el cambio de horarios, con la influencia de las series y las redes sociales y, sobre todo, con el placer de una comida larga, variada y relajada.

Qué se come en un brunch

No hay una definición cerrada, pero un brunch suele incluir tres grupos de platos:

  • Salados: huevos en todas sus versiones, revueltos, fritos, escalfados o en tortilla; bacon; tostadas de aguacate; bagels; sándwiches.
  • Dulces: tortitas o pancakes, gofres, crepes, bollería, fruta, yogur con granola.
  • Bebidas: café, zumo de naranja natural, infusiones, batidos y, en muchos lugares, cócteles ligeros como la mimosa.

La gracia está en combinar: algo salado, algo dulce y una buena bebida, en cantidad suficiente para no necesitar comer hasta la noche.

Brunch, desayuno y almuerzo: las diferencias

En España la frontera entre comidas es particular. Tenemos el desayuno temprano, a menudo ligero, y muchas personas hacen un segundo desayuno o almuerzo a media mañana, un bocadillo o algo rápido para aguantar hasta una comida que suele llegar tarde, a las dos o las tres. El brunch no es exactamente ninguna de estas comidas. Se diferencia del desayuno en que es más abundante y variado, y en que se toma más tarde y sin prisas. Y se diferencia del almuerzo de media mañana en que sustituye a la comida del mediodía, no la precede.

Por eso el brunch encaja tan bien en los fines de semana: permite levantarse tarde, comer bien a media mañana y tener la tarde libre.

Por qué ha triunfado tanto

  • Es flexible: admite platos dulces y salados, ligeros y contundentes.
  • Es social: invita a compartir, a probar de todo y a alargar la sobremesa.
  • Es relajado: no tiene las formalidades de una comida o una cena.
  • Es para todos: funciona igual con amigos, en pareja o en familia con niños.
  • Es fotogénico: las mesas de brunch, llenas de colores, han hecho mucho por su popularidad en redes sociales.

Consejos para un buen brunch

Si vas a salir de brunch, hay algunos consejos que ayudan a disfrutarlo más. El primero es no desayunar antes: el brunch es la primera comida del día, y conviene llegar con apetito. El segundo es combinar dulce y salado: lo ideal es pedir algo de cada, y si vas en grupo, compartir. El tercero, en fin de semana, es reservar o ir temprano, porque la media mañana del sábado y el domingo es la hora punta en los locales de brunch de Barcelona.

Y el cuarto es buscar sitios donde el brunch no tenga horario limitado. En muchos locales solo se sirve hasta mediodía o solo en fin de semana, lo que obliga a madrugar o a renunciar si se llega tarde.

Cinco platos icónicos

Huevos Benedict. Muffin inglés, bacon o jamón, huevo escalfado y salsa holandesa. Es el plato más asociado al brunch neoyorquino, y existen versiones con salmón o con espinacas.

Tostada de aguacate. Pan tostado con aguacate machacado, a menudo con huevo, tomate o semillas. Se ha convertido en el símbolo del brunch contemporáneo.

Pancakes. Tortitas esponjosas apiladas, con sirope, fruta o chocolate. El dulce clásico del brunch americano.

Bagel con salmón. Bagel con queso crema, salmón ahumado y, a veces, alcaparras y cebolla morada. Herencia de las panaderías judías de Nueva York.

Gofre. Crujiente por fuera y tierno por dentro, dulce con nata y fruta o salado con pollo o huevo. Viene de la tradición belga, pero el brunch lo ha adoptado como propio.

El brunch en La Choza

En La Choza el brunch se sirve todos los días, desde que abrimos a las 8:00 hasta que cierra la cocina a las 23:00, sin horario especial ni fin de semana obligatorio. Tenemos nueve menús completos, de 12,90 € a 16,95 €, con un plato salado, uno dulce, café o infusión y zumo de naranja natural. Y en la carta de brunch hay tostadas, bagels, gofres dulces y salados, tortitas, croissants y bocadillos para pedir por separado. Estamos en la Gran Via 300, a cinco minutos de Plaça Espanya.

En resumen

  • Brunch viene de breakfast y lunch: desayuno y comida en uno.
  • La palabra aparece en Inglaterra en 1895.
  • Se popularizó en Estados Unidos a mediados del siglo XX.
  • Combina platos salados, dulces y bebidas como café y zumo.
  • En Barcelona se ha convertido en un plan de fin de semana muy popular.
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