Gran Via de les Corts Catalanes 300, Barcelona Todos los días de 8:00 a 23:00 Open every day from 8:00 to 23:00 Obert cada dia de 8:00 a 23:00

Milanesas y cocina argentina

Con qué acompañar una milanesa: diez ideas

Patatas fritas, puré, ensalada… y alguna sorpresa más. Repasamos las guarniciones clásicas de la milanesa en Argentina y otras ideas para que el plato quede redondo.

La regla del contraste

La milanesa es un plato frito, crujiente y sabroso, y eso marca qué le sienta bien. La guarnición ideal hace una de dos cosas: o refuerza su carácter casero y reconfortante, como un buen puré, o lo equilibra con algo fresco y ácido que limpie el paladar entre bocado y bocado, como una ensalada con vinagreta. Lo que casi nunca funciona es sumar otro plato pesado y graso sin ningún contrapunto. Con esa idea en mente, estas son las guarniciones más habituales y algunas alternativas.

Patatas, huevos, lechuga y limones sobre la encimera de una cocina casera

1. Patatas fritas

La compañera más popular, sobre todo en los restaurantes. En los bodegones de Buenos Aires la milanesa con fritas es un clásico absoluto, y las patatas suelen llegar en abundancia. Funcionan porque duplican el placer del frito crujiente, aunque conviene equilibrar con algo fresco si la milanesa lleva cobertura de queso.

2. Puré de patata

La guarnición de casa por excelencia. En Argentina, la milanesa con puré es sinónimo de comida de madre o de abuela. El puré suave y cremoso contrasta con el empanado crujiente, y absorbe los jugos de la carne. Algunas familias lo preparan con un toque de nuez moscada o con queso rallado.

3. Ensalada mixta

Lechuga, tomate y cebolla, aliñados con aceite y vinagre. Es la opción más ligera y la que mejor equilibra un plato frito. En muchos restaurantes argentinos la milanesa «con ensalada» es tan habitual como la que va con patatas.

4. Unas gotas de limón

No es una guarnición, pero es el acompañamiento más tradicional de la milanesa simple. Exprimir limón por encima justo antes de comer aporta acidez, corta la grasa del frito y realza el sabor de la carne. En muchos restaurantes la milanesa llega con una rodaja de limón al lado por defecto.

5. Huevo frito

Encima de la milanesa, no al lado. Es la famosa versión «a caballo», en la que la yema rota hace de salsa. Si la milanesa va con patatas fritas, el huevo convierte el plato en uno de los más contundentes de la cocina argentina.

6. Verduras a la plancha

Calabacín, berenjena, pimiento o champiñones a la plancha son una alternativa ligera y sabrosa, especialmente buena con la milanesa de pollo. Aportan color al plato y un sabor tostado que combina bien con el empanado.

7. Arroz blanco

Menos habitual en Argentina, pero muy común en otros países donde se come milanesa, como Chile, Perú o Colombia. El arroz blanco, sencillo y neutro, acompaña bien a milanesas con coberturas sabrosas y ayuda a completar un plato de diario sin añadir más grasa.

8. Ensalada de rúcula y parmesano

Una opción más sofisticada que la ensalada mixta. El amargor de la rúcula y el salado del parmesano, con un aliño de limón o vinagre balsámico, funcionan especialmente bien con la milanesa de ternera simple. Es una combinación que recuerda a la cocina italiana de donde procede el plato.

9. Pasta con salsa

En algunas casas y restaurantes argentinos es habitual servir la milanesa junto a un plato de pasta con salsa de tomate o boloñesa, herencia directa de la cocina italiana. Es una combinación abundante, más propia de un domingo con hambre que de un mediodía de trabajo.

10. Otra empanada antes

Técnicamente no es una guarnición, sino un entrante, pero en Argentina es muy habitual empezar la comida con una empanada antes de la milanesa. Es la forma más criolla de organizar el menú: algo pequeño para abrir el apetito y después el plato principal.

Cuál elegir según la cobertura

Si la milanesa lleva una cobertura rica, como la napolitana, la de tres quesos o las cremosas, lo mejor es elegir una guarnición ligera: ensalada mixta, verduras a la plancha o una ensalada de rúcula. Si la milanesa es simple, sin cobertura, admite acompañamientos más contundentes, como patatas fritas o puré, y el clásico chorrito de limón. Y si va a caballo, con huevo frito, las patatas fritas son casi obligatorias, aunque una ensalada al lado nunca sobra.

Cómo lo hacemos en La Choza

En nuestra carta la milanesa Clásica se sirve con ensalada y patatas fritas, la combinación que mejor equilibra lo crujiente y lo fresco. Para las milanesas con cobertura, puedes completar la mesa con platos de nuestra carta pensados para compartir:

  • Ensaladas a 11,05 €, como la Tradicional, con lechugas variadas, rúcula, nueces y aderezo balsámico, o la Palta, con aguacate, cherry, feta y vinagreta.
  • Verduras a la plancha, por 5,50 €, o patatas provenzal, con ajo y perejil, por 5,00 €, en la sección de tapas.
  • Empanadas de entrante, a 3,15 € la unidad, en ocho sabores.

Tienes todas las opciones en la carta completa, con la cocina abierta de 8:00 a 23:00 todos los días en la Gran Via 300.

Y para beber, ¿qué?

La bebida también forma parte del acompañamiento. En Argentina, la milanesa suele ir con agua, refrescos o una cerveza fría en los bodegones, y con vino tinto en las comidas familiares de domingo. Como norma general, las bebidas con burbujas o con cierta acidez ayudan a limpiar el paladar después de cada bocado de un plato frito, igual que el limón o la vinagreta de la ensalada. Para las milanesas con coberturas de queso intenso, como la de tres quesos o la de roquefort, un vino tinto suave funciona muy bien; para las de pollo con coberturas frescas, una bebida ligera y fría es la mejor compañera.

La milanesa como relleno

Una forma muy argentina de «acompañar» una milanesa es meterla en pan. El sándwich de milanesa es uno de los bocadillos más populares del país: pan francés o pan de molde, milanesa de carne o de pollo, lechuga, tomate y, a menudo, huevo frito o jamón y queso. En Tucumán, en el norte de Argentina, el sándwich de milanesa es casi un símbolo local, con versiones enormes pensadas para compartir. Es la prueba de que la milanesa sirve tanto de plato principal como de comida rápida para llevar.

Errores que evitar

  • Salsas pesadas al lado: una milanesa con cobertura cremosa no necesita más salsa en la guarnición.
  • Todo frito: milanesa, patatas fritas y aros de cebolla en el mismo plato es demasiado sin algo fresco que equilibre.
  • Guarnición fría con milanesa caliente: las patatas o el puré deben llegar a la mesa a la vez y a la misma temperatura.
  • Olvidar el limón: en una milanesa simple, unas gotas de limón marcan la diferencia.

En resumen

  • Las guarniciones clásicas son patatas fritas, puré de patata y ensalada mixta.
  • El limón es el acompañamiento tradicional de la milanesa simple.
  • Con coberturas ricas, mejor guarniciones ligeras; con milanesa simple, admite algo más contundente.
  • Una empanada de entrante es la forma más argentina de empezar.
¿Reservamos por WhatsApp?